CAP1

1093 Palabras
Comencé a vivir sola en cuanto la ley lo permitió y no es porque tuviera una mala madre, pero era ese tipo de relación que era mejor con cierta distancia, triste pero cierto. -Ami ¿Estas comiendo bien?- -Si mamá, justo vengo del super- -¿Ahora tienes un perro?- -No- Gire buscando de donde venia ese ladrido, era un chico nuevo la mudanza bajaba sus cosas y el perro se jalaba de su agarre, una mano firme y fuerte sostenía la correa, un chico alto, de cabello largo y piel blanca, una barba como las de los leñadores. -Es un vecino nuevo- -Deberías presentarte- -¿Por que haría eso?- -Es bueno conocer tus vecinos- -Ya voy a entrar y no puedo sacar las llaves, te llamo después- -adiós mi vida- Busque en mi bolso, las llaves y escuche un grito -Anubis, ven acá- Me gire y un enorme perro n***o venia corriendo hacia mi, se para en dos patas y me tiro -Lo siento, se me zafo de la mano ¿Estas bien?- El chico nuevo me tendió su fuerte mano y me ayudo a levantarme -Soy Israel tu nuevo vecino- Señalo su casa y me sonrió -Amara- -Y el es Anubis- Le acerque la mano para que la oliera y la lamio -¿Que r**a es ?- -Es una Pastor Belga- -Lindo- -Señor- Los de la mudanza le hacían señas -Me tengo que ir un placer- -Lo mismo digo- Los veo alejarse, busco de nuevo mis llaves y por fin logro entrar a mi casa y me quedo parada ahí junto a la puerta, es el hombre más guapo que había visto. Me tomo unos segundos procesarlo y acomode mis compras. Más tarde ya casi al anochecer, me asome por la ventana, se veía movimiento dentro de la casa del nuevo vecino, afuera de la casa había una moto, pero no de las recientes más deportivas, sino de las grandes como de los motociclistas malos. Me prepare un te, tome un libro y me subí a mi recamara, me puse la pijama y me metí a la cama, un sorbo a mi te, a lo lejos se escuchaba a su perro ladrar y comencé otro de los tantos libros de romance que tengo ahí. Después de eso mis días volvieron a su normalidad, de vez en cuando me encontraba a Israel y me saludaba a lo lejos, desde mi ventana se veía como las vecinas iban a visitarlo constantemente. Un fin de semana tocaron a mi puerta, baje corriendo con la bata de baño cubriendo mi cuerpo y cabello húmedo escurriendo sobre mis hombros, abrí la puerta ahí estaba el -Hola, buenos días Amara- Se detuvo un momento a verme y en ese momento caí en cuenta de acabo de abrirle recién salida de bañar -Holaa- -Tengo que salir a hacer unas cosas, pero me llegaran unas cosas que pedí por internet ¿Podrías recogerlas?- -Si claro- -Me das tu numero de teléfono para que pueda avisarte que esta ahí el repartidor- Me le quede viendo y saco su teléfono, le dicte mi numero y escuche que sonó -Te marque para que me agregues, muchas gracias te debo una- -No es nada- Se alejo y me quede parada en la puerta viendo como se subía a su moto y se alejaba por la calle. Mientras me cambiaba, mire el teléfono, ahí estaba su llamada, lo guarde con su nombre y el emoji de un perro, el teléfono sonó y me dio un susto, era el -Hola Amara, los de la paquetería estarán ahí en dos minutos ¿Podrías recoger el paquete? yo paso más tarde por ellos- -Claro ¿Tengo que dar algún código?- -No, solo con mi nombre- -Esta bien- -Gracias te debo una- Me colgó, salí de la casa y a lo lejos vi el camión de la paquetería, cruce y me pare frente a su casa, el repartidor me dio su paquete y regrese a mi casa, puse el paquete sobre mi comedor y le mande una foto del paquete -Lo tengo- -Muchas gracias ¿Una cerveza para darte las gracias?- -Claro -Perfecto, nos vemos más tarde- Por alguna razón el corazón me latía a mil por esa simple conversación. Ya más tarde, escuche a lo lejos su moto, y el corazón dio un brinco, escuche los ladridos de Anubis, habían pasado unos diez minutos. Tocaron a mi puerta, me asome y era el con Anubis -Hola- Me dedico una amplia sonrisa -Hola- -Como prometí unas cervezas de agradecimiento- -Un hombre de palabra, iré por el paquete- El soltó una risa y me gire y ya no estaba ahí, fui a la puerta y estaba poniendo unas sillas de jardín, se giro y me le quede viendo -Para que Anubis no haga travesuras- Me acerque y le entregue el paquete, nuestros dedos se rozaron -No hay problema, la pudimos tomar dentro de mi casa- Se me quedo mirando y caí en la cuenta de lo que dije, sentí como el rubor avanzaba por mi rostro y el sonrió ampliamente -Bueno, para la próxima será- Asentí, me dio una cerveza y me senté, el se sentó a lado mío y Anubis se sentó frente a mi -Eso es nuevo- Me le quedo viendo -Que Anubis se siente con alguien que no soy yo- Comencé a acariciar a Anubis -Oh bueno, tengo un toque especial con los animales- Anubis me lamio el rostro y se acostó patas arriba para que le acaricia la panza -Acabas de convertir a mi perro rudo en el más tonto de pueda haber- Soltó una carcajada -¿Que tal tu mudanza?- Soltó un suspiro -Un nuevo comienzo, terminar una mala relación y venir acá me pareció buena idea- -Si, es muy tranquilo acá- -Bueno, no tanto cada noche recibo visitas de las vecinas llevándome galletas y pays- Solté una risa -Oh es porque eres la sensación, dentro de poco pasara- -Y seré obeso por la cantidad de pays y galletas me han llevado, todas excepto tu- -Bueno, es que yo no se hornear- Hablar con el es muy fácil, y sin darnos cuenta nos tomamos todas las cervezas que había llevado, ya era tarde muy tarde -Bueno será mejor que me vaya- -Si con cuidado- Se rio, que comentario tan tonto, vive casi frente a mi casa -Si, me vaya a interceptar alguna vecina con un pay- Se alejo y me acerque a mi puerta, el se giro y se despidió agitando su mano, hice lo mismo, entre y cerré la puerta.
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