Desperté muy tarde, eran alrededor de las dos de la tarde. Todo gracias al cansancio del viaje y de la noche anterior que había pasado trabajando sin parar. Me quedé un buen rato tirada en la cama, hasta que por fin me levanté con la idea de buscar a Luigi, presumiendo que estaría en la sala o en el restaurante. Primero fui al baño a darme una ducha. Quería estar presentable porque tenía que trabajar. Me coloqué un vestido n***o —lo que suelo usar para el restaurante— junto con unas sandalias del mismo color. Dejé mi cabello suelto, me maquillé un poco y me perfumé. Sin embargo, cuando salí a la sala, me llevé una gran sorpresa: Luigi no estaba por ningún lado. Decidí buscar mi teléfono y tomar las llaves para bajar, pero justo al lado de ellas encontré una nota. Decía que vendría luego

