César comprendió el tamaño del error que cometió cuando decidió dejar solo a Lucien con Arantza, él tamaño del error de no haber zanjado todo con Alexa. Pero no alargaría más la angustia. Marcó el número de Alexa. —Hola amor ¿Cómo estás? —contestó Alexa a través de la línea telefónica. —Bien, Alexa, necesito hablar contigo, me habría encantado hablar contigo en persona, pero no sé cuándo volverás. —Dame un par de semanas más amor —contestó. —No puedo esperar tanto. Lo siento. —¿Pasó algo? —Si, hay algo que debo decirte. —¿Qué? —preguntó expectante ella. —Paso que he estado viendo a alguien más. Hubo silencio por largo rato. Se oyó que ella carraspeó. —¿Siempre haces eso? ¿Salgo a trabajar y pierdo mi turno contigo? —No se trata de eso, no planifiqué nada, me enamoré de alguien.

