Ya en el auto, César decidió que no tenía hambre, seguiría hacia la oficina de una vez. Arantza Aristimuño lo desencajaba, se preguntaba cómo habría sido todo con ella de no haber sido por aquel estúpido encuentro. Sería cortés y profesional, habría podido conocerla mejor, quizás ella le sonreiría con amabilidad o diversión. Quería que ella fuera buena con él y pensó que Arantza tenía razón, solo quería su atención porque no era como las demás. Le incomodó divagar en esos pensamientos pero no pudo evitarlo. Al llegar al edificio de la corporación fue por un café y unas galletas, comería solo eso hasta la hora de la cena, por alguna razón se sentía con baja energía, como si le faltara algo. Su vida era tan vacía, aún con Alexa. Se cruzó con Daniela cuando iba hacia los ascensores y decid

