Capítulo XIX

1223 Palabras

Ambos se quedaron dormidos un rato. César despertó y la admiró dormir, besó su frente y sus labios. La abrazó por la cintura sin quitarle la vista de encima. Debía ser cuidado y aprovechar el momento para que ella lo perdonara completamente. No podía tomar riesgos, temía tanto, aun teniéndola desnuda tendida en la cama junto a él. Ella se revolvió un poco y abrió los ojos con fastidio, él le sonrió. —Apaga la luz, por favor —dijo ella. —No quiero, quiero verte —contestó él, se inclinó sobre ella y la besó en los labios, ella le respondió y le sonrió de vuelta. Arantza estiró su mano y siguió con sus dedos la forma de la nariz de César, acarició su barba incipiente, lo besó con deseo, él aprovechó y mordisqueó su labio inferior, ella se quejó y lo golpeó con suavidad en el pecho. —El e

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