Emilio pone a llenar la tina mientras terminamos de desvestirnos y, cuando me quito el vestido, simplemente se queda sin aliento. Me siento bastante cohibida por la forma en que me mira y siento ganas de quitarme esa ropa que eligió Alfredo. -¿Me ayudas?- digo dándome la vuelta para que me ayude a desabrochar estas malditas cosas. -¿Puedes dejártela un poco más? Te ves... joder... te ves demasiado bien.- desliza sus manos con calma sobre la piel expuesta en mi cadera y siento cómo cambia su respiración. Joder, si hasta la mía está enganchada. ¿Cómo? ¿Por qué? -Bésame... por favor...- digo cuando siento que el fuego crece en mí y la humedad se hace presente en mi entrepierna. -¿Dónde quieres que te bese?- dice mientras comienza a acariciar la piel de mi hombro con sus labios, mientras q

