Que Jenny me gusta es el secreto que mejor he podido guardar en toda mi vida.
Desde que la ví entrando en ese tonto salón por accidente, al igual que yo, el primer día de clases de la preparatoria, supe que era la chica de mi vida.
Su sonrisa emocionada cuando supo que nos tocaba juntos la siguiente clase fue lo más lindo que vi en ese día.
Luego, todo se fue a la mierda cuando Emilio la deslumbró con su forma tan simplona de ser y ella cayó redondita en su juego.
Desde que lo vio no se separó de él y entonces lo odié.
Lo odié porque siempre me ha robado todo lo que tengo.
Me robó la atención de Martha cuando éramos adolescentes, me robó la atención de Jenny desde que nos conocimos y se ha robado también la atención de mi hermana Miriam, porque también ella está enamorada de él.
Todas las chicas que han estado con nosotros siempre lo han preferido a él porque supuestamente es un chico tan encantador y educado.
Creo que todo en él es una farsa, pero nadie más comparte mi punto de vista.
Es un jodido bastardo con suerte que siempre ha tenido todo lo que yo quiero: la chica de sus sueños, la familia amorosa, la carrera que quiere y la capacidad de decidir todo lo que quiere, al contrario de mí.
El que Jenny me dijera que le pidió ser su novia me puso como un loco, porque sé que ella lo ama más de lo que podría estar enamorada de mí y es eso lo que me puso en estado de alerta.
Tenía un plan para separarlos por completo esta noche en la fiesta pero no funcionó.
Había quedado con una conocida de darle a Emilio un shot con una pastilla especial para predisponerlo a estar más accesible con alguien respecto al sexo, pero todo salió mal.
La muy estúpida se equivocó y no le dio a él lo que debía.
De alguna manera, Jenny y Emilio se encontraron en la fiesta, bebieron un poco y una cosa llevó a la otra para que terminaran juntos en la cama.
Estaban tan absortos en eso que ni siquiera se dieron cuenta de que yo estaba en la misma habitación y tuve que observar con mórbida fascinación cómo ese cabrón tomaba la primera vez de la chica que quiero.
Me sentí asqueado por ver cómo la besaba y ella le correspondía. Sin embargo, me sentí más asqueado al sentir que cómo mi cuerpo se excitaba al verla difrutar en sus brazos.
¿Qué puedo yo hacer ahora? Si sé que todo está perdido ahora que sus vidas están unidas de esa forma... yo ya no tendré cabida en la vida de Jenny si se va con él y me deja solo.
Paso el resto de la noche pensando y pensando en todas las posibilidades hasta que una idea surge en mi mente.
Rápidamente me quito la ropa y me meto en la cama junto a ellos.
Sé que es una putada lo que estoy haciendo, pero no estoy dispuesto a perderla y menos por él.