Nuestro secreto.

813 Palabras
Llamar a Emilio para decirle que no quería volver a verlo fue la cosa más difícil de mi vida.  -Por lo menos permite que nos veamos para que me digas a la cara que no quieres verme de nuevo, Jennifer.- me dijo luego de un rato de silencio. -¿Para qué? No quiero que trates de envolverme con tus mentiras otra vez.- digo al borde del llanto. -Nena… Yo jamás te he mentido. No podría porque eres lo más valioso de mi vida.- Escucho como solloza y eso me molesta. Es tan buen actor que puede llorar a voluntad. -Deja de mentirme, por favor.- Digo en tono firme, haciendo evidente mi molestia. -Ya te lo dije, eres y serás lo más valioso de mi vida. Por siempre… porque yo te amo.- Dice de nuevo, con una seguridad que me hace tambalear mi resolución. -Deja ya de mentirme… por favor… por piedad, Emilio.-  -¿Qué tengo que hacer para que me creas? ¿Para que de verdad entiendas que no juego contigo ni trato de aprovecharme de ti? Me conoces y sabes que no sería capaz de hacer algo como eso.- Dice de nuevo, tratando de convencerme pero no, no seré yo quien caiga en su juego. -Ya no sé en qué creer… Por favor, deja de insistir. No quiero que me busques…-  -No, por favor… No me saques de tu vida, por favor. Eso no lo soportaría.- -Creo que es necesario que lo haga. Me lastimaste de una forma horrible y no quiero que lo hagas otra vez…- -Jenny entiende, por favor, yo no me aproveché de ti. Yo te amo.- -Adiós, Emilio.- Luego de eso, simplemente corté la comunicación y me deshago en un mar de llanto a los pies de la cama. ¿Por qué tuvo que mentirme de esa forma? Alfredo me mira con algo parecido a la lástima y se sienta en el suelo a mi lado.  -Ya verás que pronto te sentirás mejor.- -¿En serio lo crees? Duele demasiado…- -Claro que sí. Ya lo verás.- … Los meses se suceden en una velocidad espantosa y de pronto me doy cuenta de que en dos semanas es mi graduación de la Universidad.  Ha pasado más de un año desde la última vez que Emilio me buscó y, desde entonces, no he sabido nada de él. A veces me pregunto si podré olvidarlo. Si es que podré olvidar la forma en que sus labios recorrieron mi piel y todas esas cosas… Quisiera poder hacerlo para no sentirme así. Quisiera poder olvidar esa noche para no extrañar su presencia y para no sentir la imperiosa necesidad de salir corriendo a buscarlo cada que pienso en lo que pudo ser si no lo hubiera hecho alejarse. Alfredo ha sabido levantarme el ánimo en este tiempo. Hemos pasado mucho tiempo juntos y, afortunadamente, no me ha hablado de cómo se acuesta con otras chicas. Aunque sé que no debería, aún me siento celosa de que lo haga. Soy una callejera por pensar en eso, estoy segura.  Pero es que me confunde con sus actitudes hacia mi o la forma en que a veces me mira. Me confunde y me excita saber que a veces entra en mi habitación mientras me estoy bañando. La primera vez que lo hizo me asustó muchísimo pero simplemente se quedó fuera del cancel mirándome durante unos minutos y luego salió de la habitación dando un portazo. A veces, mientras vamos de camino al trabajo en la empresa de su padre, toca un poco más abajo de mi cadera y siento cómo mi cuerpo se eriza, añorando que profundice sus caricias.  La casa ha sido sometida a una limpieza profunda y fue adornada al extremo, pues hoy, por fin, se anunciará el compromiso entre Alfredo y la señorita Martha Ricardi. Aunque el compromiso se acordó hace 5 años, apenas se hará pública la noticia.  Es curioso pensar que ni una sola vez he visto a la famosa Martha, en estos años.  Alfredo entra en mi habitación mientras me maquillo y deja una bolsa de una marca cara sobre la cama.  -Quiero que te pongas esto para la cena.- -Pero… quería ponerme el vestido azul esta noche.- -No, ponte esto. Es mejor.- Trato de replicar algo pero las palabras simplemente se quedan atoradas en mi garganta cuando sale de la habitación, sin escuchar nada. Abro la bolsa, resignada, y me encuentro un lindo vestido rojo. Un poco atrevido para mi gusto, pero realmente hermoso. Además, hay un conjunto de lencería roja un poco atrevida que hace que los colores se me suban a la cara mientras la reviso. ¿Seré capaz de usar algo como eso? Al fondo de la bolsa hay una nota: “Esta noche, cuando todos se vayan a dormir, vendré a verte. Espérame despierta y no le digas a nadie. A”
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR