El grito de susto lanzado por la omega se escuchó en toda la mansión, salió del agua cuál bólido sacudiéndose como un lobo y mojando por completo al recién llegado que no se movió ni un ápice, pero generando pánico en su beta que a toda prisa trato de ponerse en medio, sin embargo, ya fue tarde porque el rostro del Ceo estaba completamente mojado y sus cabellos destilaban agua que caían por sus párpados y mejillas. La omega balbuceó arrepentida y temblorosa —Oh, mierda, perdó… name Erick, yo… yo no creí que llegarías hoy y Cuando de repente cambio su manera de hablar porque ahora fueron palabras de reclamo —¡Espérate un momento!, a ver, ¿a qué hora llegaste?, ¿Por qué no avisaste que venías?, debiste avisar, si hubiese sabido que llegarías hoy, hubiera limpiado la piscina Jhon, a pesa

