Ese grito hizo poner en alerta a los lobos, se levantaron a toda prisa para observar el perímetro. Oteaban sin descanso por todos lados, pero, no veían nada. Después de lanzar el grito de sorpresa corrió a toda velocidad hacia su cueva. Entró hasta llegar al medio, respiraba rápidamente, su corazón latía a mil por hora, sus puños estaban cerrados ya blanquecinos por la tremenda fuerza en ellos. Damián resoplaba a todo pulmón, hasta que comenzó a hablar enojado. —Mi padre ¡Me mintió! Pero ¿por qué lo hizo? Además ¿tengo hermanos? Comenzó a caminar de un lado a otro refunfuñando. —Mi padre ¿es un rey? ¿Por qué me lo ocultó? Yo… siempre quise formar una manada y… Y no me dejo. Recordó las palabras del lobo «la hipnotizó para violarla y preñarla». Se agarraba la cabeza sin poder comprende

