Silencio, mi corazón detenido, mí vista borrosa... ¿Samantha? Unas manos toman mis hombros, me agitan el cuerpo, de rodillas me siento aturdido, no me siento en este lugar. Las voces, los gritos, el sonido de las sirenas, algunas personas corriendo por todo el lugar, unas manos cálidas toman mis mejillas intento mirar, pero es imposible, todo a mi alrededor se desvanece de a poco. – ¡Cameron! ¡Cameron! ¡Reacciona! ¡Mírame! –la voz de una mujer, desesperada y entre el llanto. – ¡Por favor vuelve en sí! ¡Cameron! –cierro mis ojos con fuerza sacudo mi cabeza, dos disparos, dos disparos. –Samantha... –susurro. –Samantha... –al abrirlos veo esos ojos verdes, esos que se asemejan a los míos, con lágrimas corriendo por sus mejillas y una sonrisa dibujada en su rostro observo a Pia. –Cameron,

