Vivir en la casa de Carlos era algo que hasta el día de hoy era algo a lo que no estaba acostumbrada. Apenas tenia tres meses de embarazo y sinceramente era una etapa demasiado extraña. Carlos trataba de trabajar desde casa pero sin importar la situación siempre su presencia era requerida en la oficina, además de que su estadía en la casa era mas constante que todo el tiempo pasado pero aun así en esta casa siempre me sentía sola. Del trabajo no hablo porque gracias a una idea mía, sin importarme lo que Carlos me decía al inicio, pude controlarlo y ahora yo trabajaba desde la casa; y digo controlarlo porque cuando supo del embarazo sin objeción alguna me quería sacar de la empresa y me negaba casi la salida al trabajo. ¿La solución? Convencerlo de que trabajaría en casa y que no pisar
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