—¿Aún quieres desayunar? —Carlos recorría con sus suaves dedos mi hombro. —Solo a ti se te ocurre hablar de eso en estos momentos. —Solo contigo hago ese tipo de comentarios, además necesitas hacerlo, después de que me vomitaste encima… —¡No menciones eso! Ya me da vergüenza que digas eso. El sol estaba en su apogeo, y como las ventanas eran de vidrio, toda la luz entraba hacia nosotros, sin embargo, la luz de esta hacía que Carlos luciera... Más sexy que de costumbre. —Iré a tomar un baño, ¿Te unes nena? — acerco sus labios y nuevamente pude sentirlos en contacto con los míos. —En un momento lo hago, ve tu— Carlos tomó ropa de su maleta y desnudo se dirigió hasta el baño. Tome unos segundos en recapitular lo que estaba sucediéndome. Oh si… Después de más de tres meses anhe

