Carlos. Mis ojos lo veían perfectamente, estaba a unos pasos de mí, no... Esto era imposible. Me levanté como pude de la banca, el aun no me había visto, sin embargo de un momento nuestras miradas se encontraron. Sus ojos me veían como nunca, me sentía intimidada. Después de cinco meses sin verlo, sin sentirlo, ahora lo tenía a sólo una distancia poca. Carlos parecía acercarse, pude ver como sus pies se movían, así que por instinto camine sin dejar de verlo, sus pasos se hacían más rápidos así que opte por correr a donde estaba Logan, él era en estos momentos mi salvación. —¡Logan! ¡Logan! — corrí y tomé su brazo sacándolo de la fila para comprar la comida. —¿Qué pasa nena? — Logan frunció su ceño, tomando mi rostro entre sus manos. —Lo vi, Logan… ¡Lo vi! Esta aquí en Venecia. —

