Cuando Isabelle llego a su pequeño departamento, por instinto y por la furia que estos momentos recorría por todo su cuerpo aventó la caja que tenía las pocas pertenecías de su extra bajo, a la vez que por fin soltó las lágrimas que había retenido poco antes de que Carlos la viera de esa manera. Era algo imposible, pero por fin creía cuando decían que el amor surgía de diferentes maneras; algunas veces se daba a primera vista, otras por diferentes razones surgían tiempo después y para Isabelle había sucedido en un tiempo demasiado corto y de manera inesperada. Carlos la había visto en todas sus facetas, la conocía tan bien en tan poco tiempo y eso lo odiaba bastante, además de que sabía dónde vivía llegando a pensar que en cualquier momento la viniera a buscar, aunque sabiendo como era es

