Llamé a Josué y le conté lo que sucedía. Estaba perplejo con lo que ocurría en mi vida. —Comadre, no se sienta ofendida, pero tu vida ha sido una mierda —Sentenció. —¡No tienes idea! —Suspiré cansada— Salgo de una y entro en otra, siento que tengo una maldición sobre mí. —Al menos hay personas que quieren ayudarte —No dije nada— Coma, debo decirte algo muy serio. —Dime —Lo escuché exhalar con pesadez. —Mejor te lo paso al w******p y hablamos luego ¿Te parece? —Josué, me estas asustando. —No, sólo mira y me dices. —Con tal y no sea un video porno… —Escuché su risa. —No cambias, hablamos luego, adiós. —Adiós. Terminé la llamada y unos minutos después recibí un par de fotos y un video en mi teléfono. Las fotos eran de Nando, hablaba con una mujer. Por cómo ella vestía (usaba

