Nos quedamos en silencio hasta que llegamos al edificio donde se llevaría a cabo el mentado evento. Natalia y Mercedes se separaron del grupo porque asistirían a una charla sobre astronomía. Tobías aún no entraría a ninguna charla, así que se fue a desayunar. Sara y yo nos apuntamos para la charla sobre entomología forense y nos sentamos en un banco cerca del auditorio; apenas abrieran, buscaríamos un buen lugar para aprecia mejor la exposición.
—Mira quién está allí —Sara apuntó con sus labios hacía mi izquierda. Miré y vi al profesor. Estaba de pie junto a mi profesora de química, Barrios. Miré a Sara y hundí mis cejas.
—¿Segura que es profesor? —Inquirí pensativa— ¡Míralo! Parece un estudiante más, no tiene ni siquiera un bolígrafo con él y la profesora lleva casi tres resmas en sus manos.
—Tú no le prestas mucha atención al profesor ¿Cierto? —La miré confundida.
—Sólo lo he visto tres veces —Ella suspiró antes de contestar.
—Ese profesor nunca lleva nada con él, supongo que por eso, nadie cree que sea un profesor —Encogió sus hombros.
—¿Y cómo sabes tú que lo es?
—Porque le da clases al chico que me trae loca —Hice una mueca con la boca y levanté una ceja.
—¿Sabes su nombre? —Ella sólo encogió sus hombros.
Miré de nuevo en dirección a los profesores y lo vi cargando las hojas que antes tenía la profesora en sus manos. Ella lo apuntaba con un bolígrafo, parecía que le explicaba algo y él solo movía su cabeza afirmando con fastidio. La profesora le entregó el bolígrafo y se alejó de él. Lo vi suspirar y caminar en dirección al auditorio donde se realizaría la conferencia.
—Sí, sospecho que él hablará por ella —Murmuró Sara mientras se reclinaba en la pared detrás nuestro.
—¡No me digas eso, porque no entro allí! —Exclamé pesadamente— Me van a joder el año con eso…
—Deja la bobería —Sara me interrumpió dándome un ligero empujón.
—¿Sabes qué? Sí voy a entrar —Me levanté y miré a Sara— Porque a mí me interesa más el tema del que se va a hablar ahí que la compañía de ustedes, apenas salga de allí los mando a la v***a a todos ustedes y sigo con mi vida… ¡Sola! —Recalqué está última palabra.
—Nosotros sabemos que no te gusta, solo nos gusta joderte el día —Confesó… la muy puerca. La fulminé con la mirada.
Apenas el hombre abrió la puerta, una ola de personas se acercó para entrar y Sara me empujó para que entráramos antes de que nos dejaran sin asientos. Logramos conseguir un buen lugar, permanecimos en él durante unos veinte minutos hasta que comenzó a hablar el profesor Marrero, nos dio la bienvenida y anunció el inicio del tema.
—Muchos de ustedes están relacionados con los insectos ¿No es así? —Comenzó hablando el profesor Marrero— ¿Cuántos de ustedes no estudia Biología o Medicina? —Tres chicas al frente levantaron la mano— ¿Qué estudian ustedes? —Una las chica dijo que ellas estudiaban química— ¿Conocen los insectos y sus clasificaciones? —Las chicas afirmaron— Bien, eso me ahorra explicarle esa parte —Dio una palmada— Entonces iré directo al grano. Entomología Forense ¿Con qué se come eso? Yo se los diré —La pantalla en el escenario dejó ver un cadáver y algunos arrugaron sus caras al ver la imagen— Esto, jóvenes, es un cadáver. Es obvio ¿cierto?, pero lo que nos interesa de él no es precisamente la causa de su muerte sino el tiempo que tiene en ese estado y para eso se requiere saber qué tipo de insectos se encuentran en él —En la pantalla apareció otra imagen, un acercamiento del cuerpo— Como pueden observar, hay algunas moscas sobre él, una que otra hormiga, pero no hay nada más ¿Cuánto tiempo creen ustedes que tiene en ese estado? —Miró atento al público para ver quién daría la respuesta. Cómo nadie se atrevía, lo hice yo.
—Podría tener menos de tres meses…
—Correcto —Sara me miró levantando una ceja.
—¿Desde cuándo sabes sobre cadáveres?
—Desde que lo investigué para informarme sobre el tema.
—¿Entonces para qué viniste si ya sabes de qué se trata?
—Para saber más ¡Tampoco fue que estuve todo el fin de semana investigando!
El profesor buscaba en su portátil algún archivo, no lo encontró. Ladeó sus labios y hundió sus cejas.
—Bien, continuemos —Se acercó al estrado y leyó sus notas— Entonces, concluimos que la entomología forense se trata del estudio de los insectos y ácaros presentes sobre un cuerpo en descomposición, con la finalidad de datar el deceso y, si es posible, las circunstancias que lo rodearon.
—Me aburró —Susurró Sara a mi lado. Busque en mi bolso una moneda y se la entregué— ¿Qué es eso?
—Eso te hace libre, Dobby —Ladeé una sonrisa— Puedes irte —Apreté mis labios para no reír.
—¡No seas así, An! —Guardó la moneda en su bolsillo.
—Si la guardas, es porque te vas —Advertí.
—Está bien, Harry —Me regresó la moneda y se acomodó en su asiento de mala gana.
—No estás obligada a quedarte —Le aclaré— Puedes ir a acompañar a Tobías.
—Es tres veces más aburrido —Se enderezó en su asiento— Mejor me quedo.
Continuamos escuchando al profesor Marrero hasta que llegó el turno del siguiente ponente. Al verlo subir al escenario, mi piel se erizó. Creí que era por el frío y me coloqué el abrigo. El hombre se acercó al estrado y su voz grave resonó en toda el living.
—Buenos días, Mi nombre es…
—Oye tú —Murmuró la chica a mi lado— ¿Tienes un bolígrafo o lápiz extra que me regales? El mío se quedó sin tinta —Revisé en mi bolso y le entregué un lápiz— ¡Gracias! —Sonreí y enfoqué mi mirada en la pantalla.
—Sara ¿Cómo dijo el profesor que se llama? —Sara me miró de reojo.
—¡Pues por su nombre! —Le di un golpe en su cabezota.
—¡Payasa! No lo escuché porque me interrumpieron…
—Y yo no le presté atención a nada de lo que dijo —Rodé mis ojos y miré al frente.
Se mostraba de nuevo un cadáver, éste era diferente, estaba más avanzado en su descomposición. Hundí mis cejas tratando de determinar qué se diría sobre eso.
—Entonces, la química forense es de vital importancia en el campo de la investigación criminal al permitir, en muchos casos, descifrar las evidencias encontradas en el lugar de los hechos —Mi mirada se enfocó en las gráficas que se mostraban en la pantalla— Para hacer algo de historia, hablaré brevemente sobre Alexandre Lacassagne, quien logró reconocer el cadáver de una persona desaparecida mediante el análisis de una hebra de cabello. Fue también la persona que llevó a cabo análisis para determinar el movimiento de insectos en un cadáver y de esa manera establecer cuándo se había iniciado el proceso de descomposición. La utilización de restos de sangre en la misma piel de la persona fallecida le permitió a Lacassagne conocer la forma en que el cadáver había sido movilizado…
—Esto es interesante —Murmuró Sara a mi lado— Pero me pregunto ¿No crees que es demasiado blanco y delgado?
—¿Qué cosa? ¿El cadáver? —Pregunté sin dejar de mirar al frente.
—¿Cómo que el cadáver? ¡Hablo del orador! —Gritó susurrando.
—¡Ah! No sé, no lo estoy mirando—Encogí mis hombros.
—¿Cómo que no lo…? —Levantó sus manos y golpeó sus piernas— ¡Es insólito!
—¡Deja de habla! —Me quejé— Algunas persona sí estamos interesadas en lo que se dice —Susurré. Sara puso sus ojos en blanco y bufó.
La hora de almorzar se acercaba, el ponente no quiso extender el tiempo. Ambos profesores acordaron dar un receso para comer y luego retomaría su foro para realizar un debate entre los presente. Sara y yo salimos del living y buscamos a los chicos. Almorzamos juntos y luego cada uno se encaminó hacia el living que le interesaba, incluyendo a Tobías. La ponencia que le interesaba estaría disponible a partir de ese momento. Sara prefirió ir con él, me sentí aliviada de poder estar libre de quejas y resoplidos. Al entrar, noté que el público había disminuido casi a la mitad, lo consideré una buena señal, ya que los presentes en ese momento sí estábamos interesados en escuchar lo que se decía. El profesor Marrero tomó la palabra.
—¿Quién de ustedes, hasta el momento, se muestra interesado por el tema forense? —Todos levantamos la mano— Me alegra saber que los ausentes eran público de cartón —Todos reímos— ¿Alguno de ustedes cree que ésta “ciencia” forense es relativa para las investigaciones criminalísticas? —Un sí a coro hizo eco en el living— Es bueno que lo tengan claro porque todas las investigaciones se llevan a cabo de la mano junto a otras especialidades, no solo la entomología, porque ésta juega un papel breve, seamos claros. Pero la más importante es la química forense porque es la encargada de obtener resultados de la manera más certera cuidando, en el proceso, la integridad de las muestras para llevar a cabo los métodos e instrumentos, como el luminol, la espectroscopia, cromatografía y microscopía. Es importante realizar los análisis específicos, como pólvora, explosivos, pintura, huellas dactilares y toxicológicas. Así como también se realizan estudios exhaustivos en base a la Balística, biología y la ya mencionada entomología.
Luego de un debate, un poco extenso, los profesores agradecieron nuestra asistencia, entregaron algunos folletos y cuestionarios. Me despedí del profesor Marrero sintiendo un ligero dolor de cabeza, al salir, una chica casi me hace caer y… ¿Adivinen quién impidió que cayera? Sí, ese mismo fue y ésta vez su mirada denotaba molestia. Agradecí su ayuda, busqué a mis amigos para decirles que quería irme a casa, pero no encontré a ninguno. Cuando me propuse a salir del edificio, escuché a Sara gritar como una loca mi nombre.
—¡AN! ESPÉRAME —Se acercó corriendo hasta alcanzarme— ¿Ya te vas? —Habló casi sin aliento.
—Sí, tengo un ligero dolor de cabeza —Froté mi frente y abrí la puerta.
—Mejor te vas a mi casa, es más cerca —Agradecí el gesto— Avísale a mami Estela y ya quedamos.
La ola de calor y la luz del sol golpearon mi rostro; solté mi cabello, lo recogí en una cola de caballo y me quité el abrigo que llevaba puesto. Sara caminó rápidamente hasta una parada de autobús cercana y yo caminé detrás de ella.
—A partir de hoy, recuérdame tomar un ibuprofeno luego del almuerzo —Le dije a mi amiga mientras frotaba mis sienes— No sé porque me molesta tanto.
—¡Eso te pasa por tragona! —Rió ligeramente.
—¿Cómo que por tragona? Si solo almorcé un sándwich y con un té helado de durazno, dicho sea de paso —Bufé molesta.
—¿Eso comiste? —Asentí— ¿Y quién comió lasaña?
—¡Yo que sé! —Me quejé— Solo quiero irme y ya.
Mientras esperábamos en la parada de autobuses, se acercó un auto, al bajar el vidrio de la ventana reconocimos al orador.
—Hey chicas —Dijo con tono alegre— Hace mucho calor, si van cerca yo puedo llevarlas.
—¡Claro! —Canturreó mi amiga, contenta por el aventón— Con éste sol inclemente acepto tu ayuda.
—¡Sara, tu si eres salida! —Le reclamé susurrando— ¿Qué sabes tú lo que puede hacerte?
—Deja el drama mamita, estás viendo cuervos por todos lados —Murmuró ella con tono de burla— Vamos, solo iremos seis cuadras arriba.
Lo que pasó después… esa historia ya la sabes ¿o no?