“¿Por qué Gregorio es tan desobediente? Me saca de mis casillas ¡juro que lo voy a matar si sigue ayudándote con tus malditos caprichos! ¿A dónde diablo te llevó? ¿Cómo se atreve a sacarte de la casa estando embarazada? Estoy harto de los dos, siempre quieren verme la cara de idiota, pero ni crea Gregorio que se va a salvar del castigo ¡en la hacienda lo voy a destrozar!” —¡Ay-si-tú! —Dije con tono burlón— Al final no hiciste nada de eso —Noté unas letras pequeñas debajo de ese texto, parecía una nota. Me acerqué para leer lo que decía. “Me haces falta, Ana. Soy un desastre sin ti, no logro hacer nada… depresión es poco para describir lo que siento. Parecerá cursi, pero, me siento incompleto sin ti. Si al menos me escucharas… Tu madre me ha dicho que has estado llorando todas las n

