Luego del almuerzo, Richard me invitó a sentarnos en el porche de la casa, debía hacerlo desnuda; cosa que no me agradó porque podrían verme las personas en cuanto saliera. El porche, en sí, estaba bloqueado por una pared de enredadera pero frente a la puerta, nada lo bloqueaba, por lo que fácilmente los vecinos del frente podrían verme. Así que él decidió que usara la camiseta para salir pero debía quitármela en cuanto nadie pudiese verme, y si alguien se acercaba o entraba él me diría. Hice lo que dijo, estuvimos conversando sobre lo que haríamos en adelante. Richard decidió quedarse conmigo hasta que estuviese establecida, que al menos conociera algunos vecinos, tuviese un empleo y que mi estado de ánimo mejorara. —Me siento aliviada… —¿Por qué estoy aquí? —No, porque no estarás m

