Cuando era niña amaba observar el horizonte, amaba ver cada parte del cielo despejado y admirar las estrellas brillantes y cálidas. Me gustaba pensar que la vida era eso para mi, momentos incandescentes de brillo, color y amor, eso era yo y así me sentía, me caracterizaba, así era. Hoy me encuentro dentro de una terrible y oscura cueva, bueno, no literalmente una cueva, pero creo que pueden llegar a entender como me siento. Mar se había adelantado para revisar un poco la situación y yo me quedé detrás con mi hermano. El ambiente entre el y yo era complicado, la verdad es que siempre era así y costaba pila mantener la situación, no me gustaba este ambiente porque sentía que tenía que decirle algo y me sentía totalmente estúpida. Era como si tuviera que pedirle disculpas, pero realmente no

