Ahí seguía yo, encerrada sin poder salir y sin saber que hacer. Hacía bastante tiempo Mar se había ido y no hablaba conmigo, eso me estaba aburriendo y me hacía sentir muy desdichada. El ya dejó completamente claras las ganas de matarme y yo estaba ahí esperando dos cosas, ser rescatada o asesinada. Eso era un serio problema, no podía permitir que asesinen este cuerpo. Soy un espíritu, no voy a morir, pero si matan el cuerpo la que morirá será Mar y no puedo permitirlo. Ella tiene que vivir su vida plenamente cuando me vaya, ese es el trato y más después de todos los años que estuvo en coma, no merece esto. —¿Podemos llegar a algún tipo de acuerdo? —Pregunté en cuanto Alex entró en la habitación. —¿A que acuerdo quieres llegar? —Su pregunta me dejó en claro que estaba interesado en mi p

