Esa mañana me desperté como cualquier otra, llena de ganas de volver a dormir y no tener que ir a la secundaria. Mi secundaria no es como todas las demás que conozco sino que es mucho más peculiar y oscura. Los profesores tienen permitido golpear a sus alumnos si estos no hacen caso, el director es prácticamente un depredador s****l que acosa a las estudiantes y los alumnos son todo un misterio profundo, ellos maltratan, humillan y acosan a otros estudiantes, pero en especial a las mujeres, en este lugar reina el patriarcado por ende los hombres se aprovechan de las mujeres en muchas ocasiones.
Ese abuso patriarcal se terminó hace cuatro años cuando tuvimos la primer presidenta estudiantil mujer, ella se ocupo de acabar con el patriarcado en la secundaria, pero eso no singnifica que las mujeres dejemos de estar vulnerable a sus ataques, muchas veces la misma presidenta ha sido victima de ellos y aunque ella ya se fue, las que siguieron trataron de manejar su patrón pero era absolutamente complicado.
Imagino que no entienden que yo no quiera ir a la escuela, no es porque sea mujer sino más bien es otra la situación. Mi hermano solía ser el sucesor del presidente estudiantil que estaba antes de la presidenta y perdió contra ella, desde entonces es repudiado por todos hasta el punto en que se tuvo que cambiar a otro secundario para estar a salvo. Pero tras su partida me quede yo aguantando todos los maltratos, hoy yo soy mi hermano y en mi descargan su ira desde hace cuatro años y ya no lo tolero más.
Pero de todas formas me levante e hice de cuenta que no pasaba nada y aclaro que mis padres saben perfectamente como es la secundaria a la que vamos, ellos también fueron ahí cuando estaban chicos y era mucho peor, aunque me doy cuenta que olvide el detalle más importante; la secundaria es de paga y tu nivel social se mide en base al dinero que tener, los de clase alta son los vip e intocables de la secundaria, los de clase media como yo son los que están ahí ahí, entre los vip y los tonteados, por último están los becados y ellos son prácticamente sirvientes, incluso se les encarga la limpieza de todo el edificio. Lo se, es una cagada que funcione de esa forma el sistema educativo, pero así son las cosas.
—Noha —Escuché la voz de mamá y baje de inmediato al primer piso.
Ella dejó mi desayuno en la mesa y yo me senté a comer tranquilamente, los de clase media podemos pasar inadvertidos sin problema, pero si intentamos escalar es cuando nos juzgan, si logramos subir estupendo pero si caemos la cosa se complica, eso le pasó a mi hermano. El quiso escalar al estatus vip y no pudo, le ganaron el puesto, perdió y tuvo que dejar la escuela porque era demasiado cobarde como para enfrentar lo que había hecho y su hermanita que quería pasar inadvertida no pudo por su culpa, el me llama pero yo ignoro sus llamadas desde entonces, corté mis vínculos con el cuando se fue.
—Mucha suerte en tus clases hoy y recuerda pasar inadvertida —Dijo mamá despidiéndome con un beso, ella sabe muy bien cual es nuestro estatus en la escuela y debemos mantenerlo, si supiera que por su hijo las cosas son diferentes.
Apenas llegué tenía algo claro, debía echarme a correr y refugiarme en los baños hasta que sonara el timbre y pudiera entrar a clases, luego debía volver a esconderme hasta la siguiente clase y así continuar hasta que termine la jornada, como todos los días lo hacía. No era algo fácil de enfrentar, lo tenía muy claro, pero gracias a Dios esté sería mi último año y luego me tocaría entrar a la universidad. Ese gobierno de pánico y dictadura militar terminaría al fin, para mi al menos. Ese era uno de los mayores deseos que guardaba e intentaba cada día desear que realmente pasara, pero luego de muchos años deseando y deseando, al final me di cuenta que no valía la pena desear nada más. Para que desear si al final ninguno de nuestros deseos se hará realidad, la vida es cruda y hay que aprender a vivir con ella.
Finalmente logré mi cometido de pasar inadvertida para los demás estudiantes y eso era prácticamente un milagro, aunque no pude salvarme en clases y me comí más de un papelito volador y una cachetada en la nuca por parte de algún gracioso. Normalmente la profesora no llama mi atención porque soy bastante inteligente y nunca suelo cometer errores, pero a veces me golpea las manos con el palo que trae siempre, ya que algún gracioso hace algo y me hecha la culpa, siendo honesta, hasta los profesores la traen en mi contra por lo de mi hermano.
Pocas veces puedo decir que es mi día, normalmente vivir ya se está volviendo una tortura y creía que todo estaba bien, no la había pasado tan mal como otros días cuando todo empeoro. Estaba guardando todo para salir al recreo y esconderme rápidamente cuando las puertas fueron cerradas de golpe y alrededor mío había una orna de chicos preparados para atacar, traían tijeras en sus manos y una larga piola con la que fui atada a mi silla.
No pude ser conciente de lo que decían, no escuche ninguna voz, ni las risas, ni el ruido, solo sentía el sonido de la tijera y mi cabello siendo cortado, lo veía caer y mis ojos se llenaban de lágrimas. Mamá amaba peinar con mucho cuidado mi cabello y papá solía acariciarlo por las noches cuando me arropaba. Pensaba en que para ellos era algo humillante y si lo era, pero era más que eso, era una fuerte conexión, mi cabello me conectaba con mis padres y era algo que jamás quería perder por nada del mundo, era parte de mi y de mi esencia, ¿Como nadie podía verlo?
Esto de alguna forma me afecto pero al mismo tiempo me hizo ver cosas en mi que no conocía realmente y me hizo pensar que a pesar de todo el dolor, el odio y todo lo que sea que pase, al final se que la libertad ayudará en muchos aspectos a volar como lo que somos, pájaros en vuelo. Me fui de ahí con mi cabello entre mis brazos, realmente no quería dejarlo y por alguna extraña razón caminé así bastante lejos e incluso tuve la mala suerte de encontrarme con el director en el camino quien me lanzó un comentario inapropiado, de todas formas continué mi camino sin detenerme en absoluto.
Mi alma era un vaivén de emociones, incluso podía sentir a todas las personas que me veían y se preguntaban porque una mujer adulta como yo, caminaba por las calles llorando envuelta en una mota de pelo espantosa, no sabía que hacer y no quería regresar a casa, no quería ser una cobarde como mi hermano y huir, no quería que mi hermana tuviera que sufrir lo que yo sufrí por una cobardía. Cada momento era tan terrorífico como el anterior y de repente sentí como mi mente dejaba de pertenecerme, ya no podía pensar o razonar sino sentir y lo que sentía era un desgarré interno incapaz de ponerme de pie.
Mi alma se sentía muerta pero al mismo tiempo estaba cansada y quería vengarse pero también morir y exigirle a la vida una nueva eternidad, algo diferente a lo que ya estaba viviendo. De repente mi celular comenzó a sonar como siempre a esta hora, se trataba de mi hermano, el no soporta que no conteste sus llamadas desde hace cuatro años y sigue insistiendo a pesar de que yo no le atiendo. Pero esta vez si quise atender, quería que el supiera que realmente era la última vez que podía llamarme, quería reclamarle y gritarle bien feo, no podía morir sin haberle dicho sus verdades.
—Noha, que bueno que respondes —Dijo de repente de forma desesperada y yo me cegué por la ira.
—Te odio, realmente te odio —Solté sin más, sin importarme que las personas en la calle me observaran extraño— Eres un completo cobarde que me cargaste con tus estupideces, no pudiste quedarte quiero, querías escalar y yo ahora soy quien paga los platos rotos —Mi voz reflejaba mucho rencor y mi hermano no hablaba, solo me escuchaba en total silencio, su respiración era el único sonido que venía de el.
—Yo…
—Te odio y me hace feliz saber que finalmente romperé este lazo de sangre inevitable que tenemos —Interrumpí lo que iba a decir y tras terminar de hablar le colgué y lancé mi celular del puente.
Este cayó varios metros, se metió en el agua y se hundió rápidamente, mi corazón comenzó a flaquear y mi cabeza a nublarse levemente, algo en mi cuerpo me exigía probar esa agua en la que mi celular descansaba, sabía que estaba fría y algo de eso me prendía por completo, necesitaba eso y por algún motivo mi cuerpo no pudo reaccionar y solo por su cuenta hizo el trabajo. Cuando reaccioné me di cuenta que estaba parada en el puente mientras veía hacía abajo, el agua se veía muy cristalina y al final solo me centré en ver que no había nadie alrededor, era como si de repente todos se hubieran esfumado y eso yo lo vi como una señal.
Decidida y completamente segura de mi decisión, al final acabé saltando del puente y en una fuerte caída sentí el agua fría y helada abrazarme el cuerpo entero, me mantuve debajo del agua durante bastante tiempo hasta que dejé de respirar. Por algún motivo podía sentir todo lo que pasaba aunque ya no estaba respirando y veo como a los minutos de dejar de respirar mi cuerpo es sacado del agua, pero nadie puede reanimarlo y mientras llaman a una ambulancia yo veo todo desde alguna parte del universo.
A lo lejos pude ver la luz blanca encandilando mis ojos y haciéndome sentir una explosión de emociones que jamás en la vida había sentido, era el aire a mi alrededor que me hacía bailar un abismo de emociones o a lo mejor estaba experimentando eso que todos llaman ver la luz, aunque no sabía si la estaba viendo por una experiencia cercana a la muerte o si se trataba de que estaba muriendo y yendo a ese lugar al que todos llaman paraíso.
Pero si sabía algo; acabé con mi vida, no tuve el valor suficiente para enfrentar a mis abusadores y mi mente no estaba lo suficientemente sana como para enfrentar todo lo que me habían hecho vivir, morir era la mejor solución y por eso decidí acabar con mi vida, pero ahora lo pienso y me arrepiento. Si pudiera volver a la vida sería perfecto, de esta manera podría hacerles pagar todo el daño que me hicieron, me encantaría que me amaran y poderlos pisotear de la forma en que ellos lo hicieron y me molesta que por mi cobardía no pude hacerlo.
Mi madre me puso Noha porque era un nombre neutro o unisex, ella quería que yo fuera capaz de decidir quien quería ser, si quería ser hombre, mujer, no binario, genero fluido, etc. Ella no quería que mi nombre marcará una sexualidad, quería que yo pudiera seguir usando mi nombre sin importar cual sería mi genero en el futuro, porque parte de ser adolescente es construirse y ese fue uno de los factores desencadenantes de las burlas de mis compañeros, aunque mi nombre era neutro sonaba como de hombre y ellos eran tan ignorantes que lo usaban como burla. De repente la luz frente a mi me cegó y abrí los ojos en una extraña habitación con extrañas personas frente a mi.
—Mar, hija —Dijo la mujer frente a mi.
Yo me quedé viéndola sin entender, ¿Acaso dijo Mar? Es imposible, me llamó Noha.