Capítulo 14

2014 Palabras
Esa mañana decidí ir al lugar de mi muerte y quise verme reflejada en ese sitio que fue demasiado para mi alma, ciertamente el lugar se veía desolado, decaído y bastante angustiante, pero yo estaba segura de que todo estaría bien. El ambiente que se respiraba en este sitio era una mezcla de amargura y oscuridad, algo así como un abismo profundo e irrefrenable. Dicen que cuesta mucho trabajo para las almas reencarnadas volver a su lugar de muerte, aunque honestamente no soy un alma reencarnada, debería dar igual a cualquier cielo molesto. Creía que podía sentirme feliz de alguna manera si era como otros me planteaban, pero con el paso del tiempo aprendí a lidiar con esas inseguridades, era bueno en el fondo poder reconectarme conmigo misma y manejar mi situación de una manera que todos pudiéramos sentirnos cómodos y acordes. No era algo sencillo claramente, pero era parte de todo lo que podíamos ejecutar. Cada persona es un mundo completamente diferente y eso es parte de lo que nos hace nosotros mismos, pudiendo evaluar cada momento de forma perfecta y diferente. Esta nueva vida se sentía perfecta y era más que mi vida anterior, eso me resultaba totalmente molesto y angustiante. ¿Por qué tenía que sentirme así respecto a unos desconocidos y a una vida que no era la mía? No soy así y tampoco quiero sentirme obligada a ser así, es parte de lo que soy y quiero sentir que finalmente tengo una oportunidad de hacer algo que realmente me agrade. No importa lo que haga, nunca estoy conforme conmigo misma y mientras yo no lo este, nadie jamás lo estará. —Dime por favor que más quieres de mi —Dije mirando al cielo e intentando entender lo que pasaba, no creía en Dios, si el fuera real y tan poderoso como todos dicen, no moriría. —Yo nada —Escuché una voz socarrona a la distancia. —¿Tu eres? —Pregunté con mi mejor cara de antipática, digamos que a simple vista no le caigo bien a nadie y tampoco cuando tengo el rostro de una mujer bellísima y millonaria. —Cero simpatía, ¿Verdad? —Preguntó el sonriendo y yo lo miré bastante más seria que antes— Soy Alex —Contestó el y yo sonreí. —Me llamo No… digo, Mar. Me llamo Mar —Mi gran error casi me cuesta serios problemas, pero me alegraba de haber encontrado una solución coherente. —Mar, es un bonito nombre y muy fresco —Su hablar era galante y parecía ser un chico con bastante sentido del humor. A simple vista no había mucho que decir de el, más que el hecho de que era guapo, tenía el cabello bien oscuro y rizado, sus ojos combinaban a la perfección con su destellante cabello oscuro y su ropa estaba bastante a la moda, era moderno el chico. Una camisa discreta, jeans lindos y unas vans perfectamente limpias. Claro esta que este chico es muy pulcro y limpio, todo lo contrario a alguien como yo, la verdad es que soy desordenada y siempre olvidaba limpiar mis vans, cosas que pasan. Aunque era entendible, me parecía totalmente molesto tener que limpiar todo el tiempo como si hubiera nacido específicamente para eso, limpiar día y noche, que aburrido. —¿Por qué estas en este lugar? —Le pregunté confundida, la verdad no es algo muy común que la gente se pare en este sitio, más cuando hubo un s******o recientemente. —Hace unos meses fui testigo de un s******o y quise venir —Sus palabras causaron que lo viera de inmediato, ¿Acaso el fue testigo de mi s******o? —¿s******o? ¿Puedo preguntar si no es indiscreción? —Pregunté bastante calmada y el asintió. (Recuerdo de Alex) El monte en ese momento se sentía cálido mientras Alex caminaba por el cordón de la vereda, estaba por ir a ver a su novia Claudia y decidió cortar camino utilizando el puente que estaba frente a si mismo, se acerco caminando a paso lento y tranquilo, cuando de repente se topo con una chica que entre llantos le gritaba a su celular y el decidió esperar para no importunar a la joven, pero tristemente podía escuchar su conversación, era bastante angustiante el odio y el rencor con el que la chica hablaba. —Te odio, realmente te odio —Gritaba ella de forma incansable a su interlocutor— Eres un completo cobarde que me cargaste con tus estupideces, no pudiste quedarte quiero, querías escalar y yo ahora soy quien paga los platos rotos —Ella era la única que estaba ahí prácticamente entre gritos y Alex se alejó unos metros para no invadir tanto su privacidad, pero se quedo cerca por si acaso la muchacha necesitaba algo, parecía borracha. —Te odio y me hace feliz saber que finalmente romperé este lazo de sangre inevitable que tenemos —Tras decir esas palabras cortó el celular, en cuestión de segundos este fue lanzado del puente. Este cayó varios metros, se metió en el agua y se hundió rápidamente. Alex comenzó a tensarse y su cuerpo se sintió de una forma inmedible, no sabía que hacer, sus piernas se habían pegado de repente al suelo y no podía moverse. Era un estado de shock tan grande que no se dio cuenta, no notó cuando la muchacha se paraba sobre el puente y se lanzaba sin más. El no se acercó sino que se quedó ahí, procesando lo que estaba pasando, no entendía que esa chica se hubiera aventado del puente como si su vida hubiera perdido todo valor, no tenía sentido para nada. Su mente se nubló y su juicio se perdió por completo, algo que claramente no es bueno para una persona es esa situación. De repente algo lo hizo reaccionar, tal vez la imagen de su pequeña hermanita ahogándose en la piscina de su casa, pero finalmente se dio cuenta de lo que estaba pasando. Miró hacía adelante y corrió hacía el borde del puente, se lanzó al agua fría y el hielo le abrazó por completo cada parte de su cuerpo, este se estremeció notablemente e intento ponerse en mejor posición. A lo lejos veía a la muchacha hundida, ella podía nada pero simplemente no quería hacerlo, el se vio en la obligación de nadar hasta ella e intentar salvarla. Nadó con todas sus fuerzas para poder acercarse a la muchacha que flotaba tímidamente en el agua y eso le hizo repensar su vida en cuestión de segundos. Mientras salvaba a una joven desconocida, o intentaba al menos, su trauma pasado salió a la luz y se pudo replantear cosas que antes no pensaba y darse cuenta firmemente de que el no era culpable de nada y que se había carcomido la cabeza con una culpa que no era suya. La vida puede dar muchas vueltas y eso Alex lo sabía más que nadie, el hecho de que por una decisión tan simple, tu vida puede cambiar de forma radical para siempre. Eso suele ser complicado a veces, pero muchas veces es la solución a problemas inimaginables y Alex no se imaginaba la cantidad de problemas que se ahorraría en el futuro gracias a la muerte de Noha. Tomar entre sus brazos a la muchacha para sacarla del agua, era algo que claramente resultó bastante complicado para nuestro hombre. Tuvo que sostenerla con cuidado e intentar nadar con el peso de ella encima, pueden que las cosas se aligeren dentro del agua, pero el peso sigue existiendo y aunque Noha no era una mujer gorda, si tenía muchas razones para hacernos pensar que pesaba bastante más de lo que Alex, un joven de apenas quince años, podía soportar. Pero el valientemente logró sacarla del agua hasta el borde del río donde habían estado sumergidos y se quedo bastante tiempo ahí, simplemente pensando que hacer con la chica inconsciente, ella ya no respiraba y el temía que realmente hubiera fallecido. Intento hacerle la reanimación y automáticamente maldijo para sus adentros al recordar que falto a la clase de primeros auxilios porque le parecía aburrida. Nunca imagino que algún día se toparía con alguien que necesitara un RCP y por eso se sintió bastante inútil, pero no escatimo más tiempo y procedió a llamar a la emergencia más rápida. La ambulancia no tardó tanto como el pensaba y cuando menos se lo esperó la chica estaba siendo reanimada y subida a la ambulancia, el también fue porque quería saber como proseguía. El doctor argumento que debido a que no recibió una reanimación rápida, ella ya había fallecido, pero su cuerpo aún seguía en movimiento y sus padres se negaron a desconectarla. Tenían la vaga esperanza de que ella resucitara cual Jesús, vaya tontería. Hay veces que la imaginación de las personas es ridícula, si fuera tan fácil para Dios resucitar a alguien como hizo con Jesús, todo el mundo podría resucitar. Su historia me conmovió de forma notoria y me hizo repensar muchas cosas que creía en el pasado y que a lo mejor no eran tanto como yo pensaba, pero que al final todo era irreal. Ahora entiendo, el era esa persona que salvó mi vida pero que no supo reanimarme, no pudo hacer mucho por mi y lo entiendo, es algo bastante complicado para muchos. En el fondo me alegro de que no supiera reanimarme, gracias a eso fallecí y ahora estoy en el cuerpo de Mar, cosa que habría sido totalmente diferente si yo hubiese sobrevivido. Ya me lo imagino, regresando a la secundaria y volviendo a ser el objeto de burlas, humillaciones y maltrato de todos, nadie se da cuenta de que morir fue para mi una bendición y espero nunca perder esa bendición que alimento mi alma y me dio una nueva esperanza. —No le des tantas vueltas, si ella se suicido es porque deseaba morir, creo que es injusto obligar a una persona a vivir cuando no desea hacerlo, es tan egoísta como si ella intentase obligarte a morir —Dije yo de repente, el pareció reaccionar negativamente a mis palabras. —Es egoísmo de todos lados, el dejar luego a personas llorando por ti y extrañándote, ¿Acaso eso no es egoísmo? —Preguntó bastante alterado y yo sonreí bastante cínica. —¿Tu sabes si realmente había alguien que la extrañara? ¿Sabes si la muerte era su único escape de algo mucho peor? ¿Sabes siquiera si ella realmente deseaba nacer? Claro que no, no lo sabes. Es muy egoísta juzgar la actitud de alguien sin saber por un momento que pasaba por su cabeza o siquiera como es su vida, creo que en esta historia es tu propio egoísmo el antagonista —Mis palabras le calaron fuerte, pero no pensaba quedarme a ver que tanto y me fui sin decir más. Para mi morir era la solución a todo, era la única manera de acabar con esa vida tan desastrosa que tenía y me hacía pensar que finalmente tenía una oportunidad de recomponer muchas cosas y de alegrarme finalmente por algo que fue mi decisión. Desde el momento en que nací, nada de lo que tuve fue mi decisión, todo fue decisión de mis padres, incluso mi fecha de nacimiento. Mamá quería que yo naciera el mismo día que su madre, decidió programar una cesárea para ese día. ¿Qué derecho tenía ella para decidir que día iba yo a nacer? El derecho que todos creen tener sobre nosotros, si el de ella no fue egoísmo ¿Por qué el mío si? Odio que las personas crean que tienen derecho de decir u opinar algo sobre otros, cuando claramente no conoces a la persona, es muy fácil hablar y opinar con sus cómodas vidas de otras personas y de esta forma solo confirmo que la gente basura sobra por todos lados, es tan triste que las cosas se den de esta forma porque no hay nada más que pueda hacer. La vida es algo que nunca me cansaré de criticar.
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