─Gracias por traerlas. ─sale el esposo de Sabrina a recibirla. ─lamento que tenga que verla así. ─dice tomando en brazos. ─no exageres, solo fueron una par más... ─balbucea Sabrina batallando con su esposo mientras la carga. ─Estás muy, muy borracha. ─la regaña. ─te haré lo que te gusta. ─lo nalguea. ─¡¡papasito!! ─grita haciendo que los perros de la cuadra hagan más escándalo. ─Su auto está en el estacionamiento del bar, podrá pasar por el mañana a partir de las ocho. ─le entrega una tarjeta. ─De nuevo. Muchas gracias. ─siente ingresando a su casa. Fernando camina de regreso al auto, pero se detiene en la ventana del copiloto. Ángel está allí, sentada, dormida con la cabeza recostada en la ventana. En el asiento de atrás, está Karina total e irrevocablemente dormida. No conoce l

