Los días han pasado volando, pensé que tomaría más tiempo lo de los papeles, el permiso, las cosas que debía hacer y cómo se daría todo, y es aterrador lo rápido que pasa el tiempo cuando quieres o espera algo. Sentada al filo de su cama, contemplando a sus hijos dormir, con una gran maleta gruesa junto a ella. Las lágrimas caen por sus mejillas, la sola idea de irse y dejar a sus hijos por primera vez desde que nacieron, con su padre, y al pequeño con su amiga, es aterrador. Nunca se había separado de ellos y ahora, no solo era el hecho de tener que hacerlo, era el hecho de que estaría demasiado lejos para poder defender a sus hijos en caso de necesitarla. ─Dios. ─mira al techo, esperando algún tipo de señal o paz divina. ─cuida de ellos mientras yo no estoy, cuida de mí en todo mi vi

