Capítulo 42

2498 Palabras

Cuando el cerebro de Ansel quiso volver a trabajar correctamente luego de una reparadora siesta, lo primero que detectó el omega, fue la ausencia del gran cuerpo que había estado cubriendo su espalda, enseguida de la falta del más pequeño entre sus brazos. Sin siquiera pensarlo, inmediatamente se alzó asustado y observó frenéticamente a su alrededor, buscando a su cachorro y a León. —Estamos aquí —anunció León, con un tono bajo y siempre cariñoso. Observándolo, Ansel lo encontró sentado en una de las dos sillas que estaban colocadas en la pequeña mesa de una esquina, perfecta para dos personas. Y entre los brazos de León, descansaba su pequeño, quien parecía dormir con un cambio de ropa nueva. Dirigiendo su mirada hacia la venta, se fijó como entre las cortinas, ya se veía un hermoso

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR