Observando a su alfa jugar alegremente con su hijo, Ansel solo podía apreciar tan bella escena. La dulce risita inocente de su cachorro, la encantadora sonrisa cariñosa de León, simplemente todo era una combinación dulce que no podía dejar de admirar. Haberse enterado también, por un muy feliz Morgan, que su pareja había puesto en su lugar a Daphne el día anterior por haber invadido su habitación, mejoró increíblemente su humor. No sabía si la alfa dijo la verdad o no al decir que solo había entrado tras escuchar el llanto de su bebé, pero el que simplemente se metiera a su habitación no le agrado para nada a Ansel, en especial cuando sus sospechas por la mujer habían sido confirmadas por una animada May. Así que sí, el que León le hubiera regañado y ordenado que no hiciera más ese tipo

