Capítulo 38

2323 Palabras

Soltando un largo suspiro cansado, Ansel contempló a su bebé recostado a su lado, con la camiseta que se había llevado de León sin intención atrapada entre sus manitos mientras sus piernitas se elevaban o movían con entusiasmo. Y eso sorprendía al omega, ya que ninguno de los dos parecía haber tenido precisamente una buena noche, su cachorro por estar en un lugar desconocido y él porque simplemente no pudo descansar con su cabeza tan ajetreada como estaba con todo. Por un lado, las palabras que había escuchado de aquella mujer no querían salir de su cabeza, y luego las cosas que le había dicho León rebotaban mostrándole la contrariedad de lo que escuchó sin intención. Eso le hacía pensar cuál era la verdad realmente, si había hecho bien en simplemente irse, y tontamente... Le brindaba u

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