Los días que pasé con Tomas encerrada en nuestra habitación fueron increíbles, y ni siquiera me acordé demasiado de Cristian, era el efecto narcótico que mi esposo tenia, porque era mirarlo y sentir que todo alrededor dejaba de existir, pero claro no podíamos quedarnos toda la vida allí, aunque yo no tenía problemas en hacerlo, me daba un poco de ansiedad enfrentar la realidad. Me desperté esa noche y él ya no estaba, en su lugar había una nota donde me informaba que había salido a buscar algo de comida y ahí me di cuenta que me moría de hambre. Me duché, me vestí y bajé las escaleras esperando no encontrarme a nadie. Pude notar que todo estaba reparado ya. Incluso habían remodelado varias áreas de la mansión, una pelea era una buena excusa para hacerlo. El camino hacia la cocina fue tran

