La Botticella es un bar cercano a la Piazza Navona, decorado con botellas, patentes y banderines deportivos, el ambiente es realmente único y festivo. Una gran pantalla plana al fondo, la repisa llena de botellas, la barra a rebosar, con grandes vasos de cerveza paseando por esta, mientras los clientes los cogen antes de que caigan. —Tienes que probar una de las cervezas artesanales de este lugar —comenta Colin. —Es muy pintoresco —replico, mirando el local. El ambiente es realmente agradable, la decoración es increíble, y los clientes, en su mayoría extranjeros, se la pasan riendo. Colin se acerca a la barra y ordena dos pintas de cerveza. Cuando nos las entregan, nos vamos a una de las mesas de la calle con adoquines, donde todo es más bullicioso. Es como si el bar se tomara parte de

