Villa d’Este fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO a principios de siglo. Entramos por un edificio antiquísimo, con varios frescos en sus paredes que me dejan fascinada. Este lugar fue construido con un propósito: el esparcimiento, por lo que era de esperarse que estuviese tan bien adornado, estéticamente delicado. —¿Y? ¿Cuál es tu veredicto? —pregunta Colin. Volteo a mirarlo, estaba ensimismada mirando el techo. Podría haber chocado con un pilar y ni cuenta me habría dado. —¿Veredicto? —pregunto sin entender. Colin sonríe, mi pobre corazón se acelera. Este tipo terminara matándonos antes que tú comenta mi cordura. —De si ha sido o no una buena sorpresa —explica él. Sonrío ruborizándome. —Por supuesto que sí. Es increíble. No conocía este lugar —replico. Colin amplía s

