Después de una larga noche, Grace y Frida llegaron a la mansión juntas, ambas caminaron con destino hasta su habitación. Para sorpresa de Grace, Justo cuando abrió la puerta de su habitación, James salía del baño, se pasaba la toalla por la cabeza mientras que otra rodeaba su cintura. “¿Qué haces aquí?”, Preguntó Grace nerviosa. “La ducha de mi baño se ha dañado, así que, como no estabas aquí, decidí bañarme aquí”, respondió mientras se acercaba. “¡Bueno! Ahora estoy aquí, así que, puedes irte”, le dijo mientras se quitaba los zapatos. James se acercó más de la cuenta a Grace, de hecho sus respiraciones se unieron, eran casi sólo sus labios en que interrumpían el silencio. “James deberías irte a tu habitación”, dijo mientras escapaba de él. “¿No me digas que no quieres hacer él amor

