POV. DAMIÁN. El agua caliente caía sobre mi cuerpo, arrastrando el polvo y el cansancio acumulado después de días en el campo. Pero no podía lavar la inquietud que crecía en mi interior. Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de Charlie, agotado pero lleno de determinación mientras cuidaba a esos niños. Había algo en ella que no podía ignorar, una fortaleza que no se correspondía con la fragilidad que parecía rodearla. Sonreí, estaba sonriéndole como un tonto a la pared del baño y sí también estaba viendo la erección que se levantaba por solo recordar lo poco que podía seguir en mi memoria de nuestro celo. Estaba a punto de salir de la ducha cuando escuché los golpes en la puerta de mi habitación. Me envolví en una toalla, molesto por la interrupción. Era Nina. Sabía lo que qu

