De cerca, la montaña parecía muchísimo más alta. Daba la impresión de alzarse imponente delante de todos, estirándose hasta hacer que su cima se viera cubierta por las grises nubes que dominaban el día. Debían de ser las 7 de la tarde aproximadamente, el sol ya casi se había puesto por completo, el paisaje ya se había vuelto oscuro con una gama de grises y verdes. Allá unos kilómetros más adelante, se extendía un enorme pinar oscuro aparentando ser una gruesa capa que cubría a la montaña con soltura. Descansando al pie del árbol, hombro con hombro, estaban Jake y Jessica, ambos carcomiéndose de nervios por dentro, no todos los días arriesgas la vida de cientos de personas. La muchacha se arrancaba la piel de los dedos mientras que su compañero repiqueteaba el pie contra el suelo de tierr

