Jessica deseó poder dormirse de una vez, pero el sueño no recurría a ella. Se revolvió en la cama y miró la hora que indicaba el despertador, eran casi las dos de la mañana. Se apartó el castaño pelo de la cara con un gesto impaciente e intentó centrar su atención en el techo para aburrirse y por fin poder descansar. No tuvo que pasar mucho tiempo para que se diera cuenta que aquello sería inútil. Sin embargo no lograba entender qué era lo que le impedía conciliar el sueño. Hace poco más de cuatro días había hablado con Zac, que era lo que más había anhelado en todos aquellos meses y para su sorpresa, las cosas en el lugar resultado mejor aún de lo que ella lo había esperado: ambos seguían saliendo. También había podido aclarar algunas cosas con Tom y su madre sobre su partida, pero no lo

