Consecuencias que no escapan

1864 Palabras

— Llévenselo — Ordenó sin dar espacio a explicaciones. José suspiró, sintiendo como el último aliento se le iba entre el viento. Dos hombres dtomaron de los brazos, arrastrándole por el suelo. Él ha estado en ese lugar, ha arrastrado a más hombres hasta un cruel final, ha sido el verdugo tantas veces, incluso en algunos casos hasta dudo de la culpabilidad de sus victimas, aún así no hubo piedad, era matar o morir. Las órdenes han sido claras en los años que el clan ha estado en funcionamiento. Son asesinos a suelo, crueles y despiadados. No hay otra manera de solucionarlo. Él sabe que su destino no es otro que la muerte. — Señor — Gritó suplicante — Por los años al servicio del grupo. — No hay manera — Ni siquiera se giró para responderle. Julián estaba afectado por el cuadro, ya no

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