La explosión afecto los oídos de Enzo, perdió el equilibrio y acto seguido cayó a los pies de Sara. Ella mantenía un instrumento filoso que preparó por mucho tiempo para defenderse cuando él intentara maltratarla de nuevo o cuando finalmente se decidiera por ordenar su muerte. Eso ya estaba decidido, Enzo no acabaría con su vida, esa decisión la tomaría por sus manos. Cuando llegara el momento, ella misma terminaría el padecimiento que se buscó. El estruendo tomó por sorpresa también a los hombres que estaban en las afueras, esperando órdenes de Enzo para ingresar. Pero, no de la manera en que se esperaba. Uno de ellos corrió en sentido contrarió a donde estaba su patrón, solo por que era el momento adecuado de hacerlo. Enzo era un hombre derrotado y ni ellos, ni sus familias merecían pa

