Ella se removió de su lado con cuidado, no quería despertarlo, pero al mínimo movimiento ya estaba abriendo los ojos, con una visual preocupación, marcada en su rostro. Ella sonrió y apretó sus mejillas, él le imitó en el gesto y la tomó de la mano, tiró de ella para recostarla de nuevo a su lado, mientras la oía reir intentando fingir que le enojaba la acción. — Debo ir al baño — Le susurró. — Un beso más y te vas. — No creo que tus besos terminen así como así — Bufó señalando el m*****o erecto del hombre. — No puedes juzgarme por esto — Tiró de la manta con la que hacía unas horas se cobijaba y resguardó su intimidad de la vista insistente de la mujer. — Deja de mirarlo, golosa. — Bueno, si hablamos de no juzgar... Te esperé muchos años, mi amor — Confesó casi con nostalgia. Pe

