Intenté no mostrarme perturbada por lo que acaba de decirme, pero suponía que mi cara era todo un poema. Zecus alzó una ceja pareciendo entretenido y dijo: —Se llama CECMO —explicó—, es la clínica mental donde trabajabas. Mi mente me llevó a lo que había leído en mi computadora: CECMO: Centro Especializado Clínico Mental del Oriente. —¿Por qué mi tesis era sobre ti? —me forcé a preguntar, pero sabía que no iba a agradarme la respuesta, no me estaba agrando nada la dirección que estaban tomando las cosas. —Debías elegir un paciente loco, creo que fui el ganador —dijo—, tenía cuatro personalidades diferentes y una de ellas era bipolar. Abrí la boca sorprendida, yo debía elegir a alguien para trabajar en mi postgrado como psiquiatra y lo elegí a él por eso, pero no parecía estar... tras

