Punto de vista de Sebastian. Me acababa de sentar en el escritorio de mi oficina cuando escuché sonar mi teléfono. Respondí y vi que era mi hermano. —Hermano ¿cómo estás? — Pregunté inmediatamente —Todo bien, te llamaba para avisarte que ya está todo listo, recuerda prender algunas velas cuando llegues. — respondió. —Llevarás a Miranda contigo, ¿verdad? — Tenía que estar seguro de que Miranda no me robaría a mi niña este día. —Sí — dijo brevemente. —Buena suerte con tu cita de hoy. — Dije riendo. —No empieces, esto lo hago solo porque tú me lo pediste. — añadió colgando — Si claro… Mientras estábamos en el hospital, noté que Miranda le había llamado la atención. No le ayudó negarlo, lo conocía demasiado bien. Rubén me había ayudado a preparar una cena especial pa

