Capítulo 45 Punto de vista de Emily La mañana amaneció gris, con un cielo encapotado que parecía presagio de todo lo que se venía. Me levanté con un nudo en el estómago y las manos temblorosas, como si el aire mismo estuviera cargado de tensión. Me vestí sin pensar demasiado: unos jeans sencillos, una camiseta blanca y un saco holgado. Quería pasar desapercibida, convertirme en una sombra entre la multitud, pero sabía que ya era imposible. Las palabras de Sebastian resonaban en mi mente como una campana insistente: “Me llamaron a dirección.” Esa frase no me dejaba respirar. La repetía una y otra vez mientras caminaba hacia la universidad, como si fuera la señal de que todo se iba a desmoronar. El campus estaba lleno de estudiantes, pero me sentí más sola que nunca. Caminaba entre ellos

