Capítulo 39 Punto de vista de Emily El resto del día fue un suplicio. Caminaba por los pasillos de la universidad como un fantasma, con la cabeza gacha y las mejillas todavía ardiendo por lo que había pasado en esa aula. El beso… los besos. Sus manos en mi cintura, su voz ronca confesándome que no podía dejar de pensar en mí. Era irreal, como si lo hubiera soñado. Pero no era un sueño. Era real. Lo sentía aún en mis labios, en cada parte de mi piel que él había rozado. Me repetía que debía mantener la calma, que tenía que actuar con normalidad. Pero ¿cómo hacerlo cuando todo dentro de mí había cambiado? Ya no podía verlo como antes, ya no podía sentarme en su clase fingiendo que era solo un profesor. Me refugié en la biblioteca después de almorzar. Abrí un libro de literatura comparad

