Cartas al amor

1131 Palabras
Carta #1 Isabela Querido Sergio, es tan emocionante que nos hayamos encontrado. No sé si has escuchado, pero, mi papá está más molesto que nunca. Cree que soy una ingrata, mal agradecida y testaruda porque me salí de un psiquiátrico para enterrarme en una guerra. Me ha llamado s*****a también, pero, nadie nunca va a entenderme y no tengo la fuerza para explicárselos. Espero que tú no estés aquí en un viaje s*****a, sino en uno sanador. Te quiero. Dos días más tarde llegó mi carta de respuesta. Carta #1 Sergio Te envío dos porque sé que tardan. Isabela, esto de enviudar es compilado, hasta que no vives tu propio proceso no puedes empatizar con alguien más. La gente ve una parte de la historia, por ejemplo; mi mamá veía en Arabella a una joven calculadora y hermosa, mi papá a una niñata tonta, y yo, a una mujer que no le importaba si me comportaba de manera infantil o como el adulto tirano en el que me voy convirtiendo. Nadie sabe cómo le amas, no saben lo que es. Yo siempre sentí que tenía que rescatar a Arabella, de sus padres, de ella misma y cuando debía hacerlo no me dio la oportunidad. Ahora es su turno de luchar un poco por vivir, por tener todo lo que quiere. Es complicado querer a alguien más, pero, sé que nunca le fallé. No la he desconcertado porque me parece cruel y no me he divorciado porque el poder recaería en sus padres; ambos son unos estúpidos, él demasiado ambicioso y ella muy maleable. Así que... Estoy cuidándola incluso cuando no lo hago. Sé que lo entiendes y me gustaría entender lo tuyo. Lo que sea que quieras contarme. Cara #2 Sergio. Quiero de todo corazón ser un buen hijo y sé lo que los Pieth se esfuerzan por tenernos ahí como pollito bajo las alas de la mamá a todos los nietos, sobrinos, primos, hermanos y amigos. Mi mamá... mi mamá se esfuerza con la vida por abrazarnos todo lo que pueda, pero, necesito estar solo. Me voy en seis semanas a la playa. Solo, sin avisar, obvio enviaré un mail y les mandaré una foto, solo necesito estar conmigo y si soy afortunado con la persona correcta. Y recuerda esto, no estás sola, me tienes a mí y te quiero muchísimo más. Pd. Revisa bien el sobre, Isa Carta #2 Isabela ¿¡Te volviste loco!? Vas a México para Navidad, Sergio. Y me obligas a ir a cuidarte. Eternamente agradecida con Dios porque tengas un cerebro perverso y siempre estés dispuesto a incluirme en tus planes En cuando a Alexander, lo que no estoy lista para que nadie lea es que le amé, como estúpida. Siempre decía que por un precio adecuado le aguantaría mierdas a mi marido (entiéndase por mierdas infidelidades y operaciones a sus putas). Lo que pasa es que el dolor que siento cuando lo recuerdo. Las humillaciones que me llevé, los insultos, incluso el miedo de salir de casa, no puedo escuchar mi teléfono sonar porque pienso que la llamada se debe a un desastre de Xander y es desbordante la forma en la que me despedaza. Me siento como si me hubiesen quitado un peso enorme de encima, pero, me duele que acabase así. Le juré amor para toda la vida y en sus momentos de lucidez, él me dio amor máximo y creo que eso me consuela, pero, no me aleja del dolor por completo. Las cartas con Sergio siempre estaban llenas de verdades por ambas partes, él siempre tenía algún secreto o chiste a mano, y yo tenía tantas cosas que no había dicho para evitar herir a Xander y que no le avergonzaran por su problema de drogas. Me parecía mucho más sanador escribírselo a Sergio que hablar con alguien que solo había estudiado de algún libro el duelo. Las cartas no llegaban por su parte y comencé a preocuparme porque hubo demasiado movimiento en los días anteriores y conforme pasaban las horas pensaba que algo grave le había pasado a Sergio. —Estás enamorada del soldado—me acusó Aiza, mi amiga y compañera de labores en el campo. —No estoy enamorada.—aclaré. — Somos amigos. —Él está enamorado de ti. —Sergio quiere echar un polvo o dos, no enamorarse de mí. —Seguro...—bromeó mi amiga y me recordó que en unas horas vendría su amigo del campo al que pertenecía Sergio por lo que podríamos preguntar. Raúl nos comentó que Sergio y su equipo casi no la libran. Se encontraron en el campo de batalla, camino a un rescate de civiles con un espacio minado, siempre había hombres cuidando sus movimientos en la zona y a Sergio le sorprendió que todo su camino fuese tan fácil, sin impedimento alguno para salvar a la gente. Una de las bombas estalló a unos metros de ellos y comenzaron una retirada, pero el auto delante de ellos igualmente tocó una de los explosivos. Los hombres en el auto llevaban las provisiones y los del auto de Sergio iban de refuerzos, estaban todos bien, pero, un hombre que conozco bien se devolvió a salvar a dos de sus compañeros y se los trajo a los hombros mutilados en medio de un campo minado. Yo pensé durante horas que estaba muerto o herido y lo busqué durante tres días, en diferentes campos de rehabilitación. Cuando finalmente le encontré estaba dándole de comer a sus amigos como si fuesen sus bebés. Le di un golpe en la cabeza y le apreté la primera herida que vi. —Sergio, ¿qué te crees? —pregunté y le golpeé con una cobija. —Isabela. —No puedes ir a medio suicidarte y no enviarme algo que diga: “estoy bien”. —Él asintió. —¡¡Cabronazo!! —No eres mi hermana. —Soy tu mamá, tu mujer o tu hermana si eso te hace recordar llamarme cuando sales de algo sociópata del culo. —Aquí le conocen como héroe —dijo uno de sus amigos —Casi me muero —respondió en tono dramático Sergio. —La he pasado fatal con estas enfermeras y este par de idiotas a los que han tenido que resucitar seis veces. Ven dame un abrazo—exigió mientras me tomaba de la mano. Le abracé. —Ahora promete: voy a irme de viaje con Sergio, todas las vacaciones y no solo Navidad. —Sergio es un cabrón que va a regresar a su cama y tomarse la sopa—Dije y todos en la habitación rieron. Le di un abrazo fuerte y lo llevé a la cama. No en la forma en la que él quería, pero, le llevé a la cama.
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