5. Felicidad plena.

1915 Palabras
Ángel. No puedo creer que esa mujer sea tan impulsiva, ¿renunciar? Por dios es absurdo, ahora que Karla está embarazada no puede irse, pero tampoco voy a rogarle. No puedo creer que después de todo este tiempo ella piense que es la víctima en todo esto, que no comprenda el porqué de mi rencor hacia ella. No solo me rechazó, me ilusionó para luego romperme el corazón. La diferencia es que ahora ya no pienso igual, quizás me siga pareciendo atractiva y sensual en extremo pero ya no caeré a sus pies cuando ella chasquee los dedos. El sonido de mi celular me saca de mis pensamientos haciéndome recordar que tengo cosas que hacer, trabajo más bien. Rechazo la llamada sin ver el remitente pero al instante vuelve a sonar. ㅡDiga ─respondo cortante para intimidar, me han tocado jóvenes que solo quieren hacer bromas telefónicas. ─Una joven acaba de tener un accidente, usted está como su contacto de referencia ─habla una chica rápidamente─. La llevaremos al hospital Westerd... Pienso por un momento en quién podría ser pero no conozco a nadie lo suficiente como para que me pongan en contacto de emergencia, además sin una descripción de la chica jamás podré saber quién es. ㅡNo tengo idea de quién me habla... ㅡLa joven tuvo un accidente automovilístico, iba usando su teléfono móvil cuando una camioneta 4x4 arrollo su pequeño mini. ㅡNo sé de quién me habla, suerte encontrando un familiar... ㅡNo hay cuidado, queda otro contacto de emergencia, alguien llamada Karla. Karla, ¿mi hermana? ㅡ¿Como estoy agendado en ese móvil? ㅡpregunto intrigado. ㅡAmmm, Señor Moon ─susurra la chica a lo lejos, quizá mirando el móvil. ㅡLlego en 15 minutos. Cuelgo y rápidamente llamo a mi hermana. ㅡ¿Sabes algo de Leigh? ㅡcuestiono en cuanto la escucho responder la llamada. ㅡEstaba en llamada con ella pero me colgó, iba manejando creo... ㅡtartamudea a mi abrupta pregunta. Pienso en decirle a Karla sobre el accidente pero el recordar lo mucho que le costó quedar embarazada me hace dar un paso hacia atrás y hablar relajado. ㅡMe disculparé con ella para que trabajemos bien, Karli... ㅡHace mucho no me dices así hermanito ─susurra pero la sospecha llega rápido─. Ya era tiempo pero, ¿a qué se debe este cambio repentino? ─Luego platicaremos bien ─suelto riendo un poco aunque no puedo ya que la preocupación se hace mayor por cada segundo que pasa. Dejo los papeles a un lado sin cuidado, me levanto y entonces salgo a toda prisa. Mi secretaria se aproxima a mí en cuanto me ve pasar pero la aparto con una mirada de advertencia. ─No estaré disponible en toda la tarde, cancela todo. La rubia pelinegra asiente pero no me quedo más sino que entro al ascensor rápidamente y me dirijo al estacionamiento. Envío un mensaje a mi chófer para que esté abajo y al terminar veo un par de mensajes de Karla en mi bandeja de entrada. ✆ Karli. Ángel, ¿todo bien? Dile a Leigh que necesito que me responda. Decido apagar mi celular al tiempo que las puertas del ascensor se abren, meto el aparato en mi bolsillo y camino con rapidez entre los autos estacionados. Al llegar frente a mi camioneta negra Antonio ya se encuentra de pie dispuesto a abrirme la puerta afirmando así su completa disposición a mí. En el texto que le envié estaba la dirección a donde me dirijo así que sin decir una palabra me subo al asiento trasero dejando que Antonio cierre la puerta por mí. Salimos de la empresa a toda prisa pero mis nervios no disminuyen, el trayecto se me figura eterno así que para cuando llegamos no tardo en bajar y caminar rápidamente a la entrada. ㅡDisculpe hable con alguien por teléfono, chica blanca, accidente automovilístico ㅡpregunto a la de recepción. ㅡOh claro, la chica está en cirugía, al parecer sale en treinta minutos. Deberían estar al pendiente, la chica llegó mal. En cuanto la mujer me informa eso solo asiento y me dirijo hacia la sala de espera donde paso los treinta y cuatro minutos más largos de mi vida. Espero paciente a la chica de la cirugía que parece ser Leigh pero nadie me da razón de nada sobre ella, su estado es un misterio para mí y eso me frustra a más no poder. ¿Porque me tenía como Señor Moon? Que tonta. No merece que esté aquí, ella me sacó de su vida primero. Ella me rechazó. Ella me alejó con sus acciones y actitudes. La idea de irme me atasca y, cuando estoy a punto de irme, se escucha la puerta abrirse. ㅡFamiliares de la señorita sin identificar, accidente automovilístico ㅡun doctor comienza a hablar al frente de todos los que estamos en la salaㅡ. Tengo entendido qué hay alguien. ㅡ Aquí ㅡme levanto acercándome al hombre. ㅡClaro, la paciente salió de cirugía puede seguirme. Asiento y el doctor se gira sobre su mismo eje comenzando a caminar por el largo pasillo y yo sin saber hacia dónde nos dirigimos solo me limito a seguirle el paso. Su mirada se mantiene en la tabla sobre sus manos, seguramente es algo sobre la chica, sus cejas se fruncen con preocupación y entonces se detiene. Mira la puerta blanca frente a nosotros y luego me mira a mí, su preocupación crece y lo noto. ㅡHay un par de cosas que tenemos que hablar antes de... ㅡAhora solo quiero verla ─suelto antes de que salga con sandeces. El doctor me mira pero al ver la determinación en mí termina por abrir la puerta. Leigh se encuentra en la camilla, recostada con los ojos cerrados. Cuando la puerta se cierra parece despertar, con cuidado abre los ojos lentamente y cuando me ve frente a ella sonríe radiante. ㅡHola, ¿como te encuentras? ─susurro contrariado. ㅡ¿Bien? ¿Ya no estás molesto Moon? ㅡsu mirada se encuentra un poco perdida pero puedo ver la tranquilidad en ella. «Moon» Ella no me llamaría así, no lo ha hecho en mucho tiempo. ¿Porque lo haría ahora? Eso sin contar que la molesta era ella cuando salió de mi empresa, no yo. ㅡ¿Que le ocurre? ㅡpregunto al doctor consciente de que ella está rara. ㅡSu herida fue más profunda de lo que pensamos, al despertar dice no recordar nada desde hace al menos tres años. ㅡ¿Que año es, Moon? ㅡescucho a Leigh hablar con lentitud, analizando lo que el doctor acaba de decir. Por dios. Tenía años que no me decía así, ¿que mierda debo hacer? Cuando le digo la fecha exacta sus ojos se abren desorbitados, sorprendida ante el paso del tiempo. Me acerco a ella con cuidado y, cuando ella lo nota, se hace a un lado para dejarme espacio a su lado. ㅡTiene medicamentos en la intravenosa será mejor que descanse. Los dejo a solas pero procure que no haga esfuerzos en recordar, tampoco esfuerzo físico. Asiento con la cabeza pero mi atención está cien por ciento con Leigh. ㅡ¿Leigh que recuerdas? ㅡpregunto cuando el doctor cierra la puerta dejándonos a solas. ㅡÁngel, me dejaste con Karla en el buffet por ir con Darla, no es justo dijimos que siempre estaríamos el uno para el otro y después las relaciones. Recuerdo esta conversación, yo le dije que no me importaba ella, estaba alejándola después de que me rechazara. Es mi momento de saber la verdad. ㅡLeigh, ¿me quieres? ㅡpregunto con la cabeza gacha. ㅡPor supuesto tonto. ㅡLeigh, ¿te gusto? ㅡpregunto directamente. Leigh abre mucho los ojos y comienzan a pintarse de rosa sus mejillas. ㅡ¿Te gusto, Ángel? ㅡMe gustas pequeña... Leigh me mira con sorpresa pero la ilusión brilla en sus ojos azules, sus labios tientan una sonrisa pero con cuidado se mueve hacia mí. Con una lentitud infernal toma mis mejillas acercándose a mí aún más, mira mi rostro analizando cada detalle de él y entonces cierra el espacio entre nosotros con un pequeño beso. Los sentimientos salen a flote con cada segundo en que nos tocamos, en que nos besamos, en que nos conectamos. Se siente como si nuestros corazones se unieran, como si esto debiera suceder, como si ambos esperáramos con ansias este momento desde hace años. Los recuerdos son fuertes, devastadores. Me alejo de ella queriendo saber la verdad y entonces pregunto lo que tanto he querido saber. ─¿Porque me rechazaste? ─Yo no lo hice ─jadea temblorosa. ─Me dijiste que salías con alguien y que lo mejor sería que fuésemos mejores amigos para siempre. ─Recuerdo que salías con aquella mujer, me dijiste que me detestabas entonces dije aquello... ─Te vi con ese hombre el día que te iba a confesar mis sentimientos. ─¿De que hablas? ─Estabas fuera de casa con él... ─Oh, lo recuerdo pero no es lo que parecía, el me besó ─sostiene mis manos mientras abre más los ojos, quiere que le crea─. Te lo juro. Tomos sus mejillas con menos cuidado que antes y dejo mis labios explorar los suyos como si no hubiera mañana porque es cierto, no sé si mañana me querrá y eso causa que mi pecho se comprima y mi cuerpo tiemble. No pensé que esto fuera posible y ahora que está sucediendo no sé cómo sentirme al respecto pero me doy cuenta de que quiero esto más de lo que me gustaría admitir. Quiero a esta mujer conmigo. Quiero que sea mía para siempre. Solo mía. Al separarnos veo sus ojos esperanzados, felices, no puedo evitar tomar su mano mientras conversamos, sonríe con alegría cada vez que digo algo tonto mientras que yo la admiro cada segundo que pasa, con cada palabra que dice. Al paso del rato el sueño la invade y termina por quedarse dormida a mi lado mientras cuento una historia tonta, miro sus pestañas largas, sus cejas abundades perfectamente definidas y sus labios carnosos en una pequeña sonrisa. Es completamente hermosa, ¿cómo pude olvidarlo? «Mentira, jamás la olvidé» Paso la noche con sus brazos envueltos a mi alrededor, con dolor en el cuello y con las piernas un poco entumidas debido al espacio reducido pero apenas soy consciente de ello ya que la sonrisa en mi rostro es de plena felicidad. Cuando el amanecer llega me incorporo con los dolores haciéndose más fuertes con cada movimiento, miro a Leigh y entonces sonrío notando que no me importa en lo absoluto si la recompensa es ella. Mi Leigh. Mi Leigh de vuelta a mí. Bajo la cafetería dispuesto a tomarme el café más cargado que encuentre, los doctores se pasean ㅡUn americano y un latte por favor ㅡpido sonriendo débilmente ante la chica tras la barra. Ella se sonroja pero mi interés hacia ella es nulo por lo que lo ignoro sin embargo la sonrisa se niega a irse de mi rostro. Por alguna razón mi corazón late más rápido de lo normal y cuando pienso en Leigh todo en mi se vuelve felicidad absoluta como cuando pasaba horas conversando con Anne que, a pesar de ser menor que yo siempre estaba a mi lado sin llegar a ser fastidiosa. Ella es mi Anne. Ella es mi felicidad. Ella es mi salvación.
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