Capitulo 53

3806 Palabras

Puede parecer contradictorio –de hecho, no soy capaz de explicarlo–, pero al verlo en esa actitud absolutamente animal, con ese brillo en los ojos y el imperfecto rostro humano deformado por el terror, volví a considerarlo como a un igual. Un instante después, alguno de sus perseguidores lo descubriría y capturaría para ser de nuevo sometido a las terribles torturas del recinto. Bruscamente, saqué el revólver, apunté entre sus ojos aterrorizados y disparé. Al mismo tiempo, el Cerdo Hiena se abalanzó sobre él lanzando un tremendo alarido y, con gran avidez, le hincó los dientes en el cuello. La maleza silbaba y crujía a mi alrededor al paso precipitado de los Monstruos. –¡No lo mate, Prendick! –gritó Moreau–. ¡No lo mate! Vi su silueta encorvada abriéndose paso entre las frondas de

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR