Solo puedo pensar una cosa con claridad: mierda. Mi corazón late deprisa mientras piso el acelerador y el auto cobra más velocidad. Miro por el retrovisor y muerdo mis labios viendo como el auto que me sigue también lo hace. Doblo en la siguiente calle y de reojo lo veo hacer lo mismo. Maldición, esto no puede estar pasándome a mí. Veo como la camioneta se acerca, pero yo con una mano apretando fuerte el volante y la otra moviéndose para buscar mi teléfono sin apartar la vista de las calles que dejo conforme pasan los minutos, creo que enloqueceré. Justo ahora me siento como en Rápidos y furiosos, solo que yo estoy cargándome de miedo porque sé que la velocidad que llevo es una muy alta y de que las probabilidades de tener un accidente son bastantes altas. Aumento la velocidad y dejó l

