Mañanas. ¿Que puedo decir de ellas?, solo que no había logrado comprender su gran importancia en nosotros, y como estas pueden ser dar razones para levantarnos enojados con el mundo, o en mi caso con una sonrisa en el rostro. Como no tener una gran sonrisa cuando con mi mano, y en movimientos muy silenciosos, al igual que cuidadosos, poco a poco voy moviendo la sabana blanca que reposa sobre la gran retaguardia del temple de hombre que tengo acostado a mi lado, quien tiene una siesta muy tranquila. Trato de anular cualquier sonido que pueda hacer, tan solo me concentro en terminar mi arduo trabajo, para así apreciar una muy buena retaguardia. " diosa luna, que buena bendición nos has conseguido" ronronea mi loba en el momento que aprecio completamente esas dos nalgas ni tan blancas ni

