Lo que veo no solo me asombra, sino que me entristece sobremanera, mis recuerdos de Sonya son los de una mujer fuerte y vigorosa. Con un carácter endemoniado, un cuerpo bellísimo y las ganas de vivir de una diva. Ver su aspecto en este momento me parte el corazón, su preciosa piel se encuentra oscura y seca, su rostro huesudo me devuelve una imagen tan desprolija que no puedo contener las lágrimas. Suspiro profundo y sonrío. Se encuentra recostada a un par de almohadones y Lukyan Petrova le suministra líquido por medio de un sorbete. Su expresión de admiración me confunde un poco, no lo conozco como un ser sensible y delicado, tampoco quiero especular, pero me parece divisar un vestigio de afecto o aprecio de parte de el ya que a ella no le veo sino el perfil. — ¡Permiso! – ella se ten

