Había regresado a Nueva York por venganza, respirar el aire fresco y el sonido de los suburbios la tranquilizaban a pesar de que en todos los años que llevaba viviendo ahí siempre le pareció que el ruido era excesivo. Su plan consistía en joderle tanto la vida a ese niñato que ya jamás podría volver a salir a la calle y para eso necesitaba ayuda de algunas personas y tenía a las indicadas. Había que averiguar la vida privada de Damián y necesitaba a los profesionales en el área. —No me imaginé que necesitaría la ayuda del club de informática profesora Lucy —era en los últimos en quienes podía confiar. Sabía que ellos no la discriminarían, le deben muchos favores así que era hora de cobrarlos. —Bueno digamos que también vengo a cobrar el favor que les hice hace tiempo. —A pesar de tod

