Volvieron a Nueva York luego de despedirse de la madre de Jonathan, cuando él hablaba sobre ella sonreía muy feliz. Lucy creía que él estaría devastado, pero por alguna razón cuando se refería a su madre solo salían recuerdos alegres y felices. —Te he visto muy sonriente desde que llegamos de Toronto —le dice Lucy, habían llegado a su departamento para dejar las maletas y descansar del vuelo y de todas las cosas que habían tenido que hacer en el funeral. —¿Sí? No lo había notado —responde Jonathan. —Supongo que a mi madre no le gustaría que le ponga mala cara a la vida por haberla alejado de mí. —Creía que... —Jamás podría llorar —dice Jonathan interrumpiendo. —Mi madre no estaría feliz de que en vez de sonreír me lamentara, me lo dijo y pienso hacerle caso, después de todo es mi mad

